“Te intimidan hasta tal punto de agotarte psicológicamente para que pagues”. Le sucedió al abogado valenciano Francisco Javier Galán, que recibía decenas de llamadas diarias de una compañía telefónica y sus contratas de recobros, reclamándole una deuda que no existía.

Tras dos años de lucha, Galán consiguió la primera sentencia en España que impone una orden de alejamiento y una prohibición de comunicación contra estas compañías en 2017. Ahora ha recogido en un pequeño manual “El acoso telefónico y la orden de alejamiento” su triunfo judicial frente a este acoso y en él da consejos para poner coto a los abusos de estas compañías.

“Este hostigamiento puede darse entre personas desconocidas, como es el caso, que no tienen nuestro consentimiento para ello y que alteran el desarrollo de la vida cotidiana”, relata el abogado.

En 2015, decidió cambiar de compañía, realizando una portabilidad, que le aseguraron, no conllevaba ningún gasto por cancelación. “Ya no era la cantidad que me reclamaban: unos 80 euros, sino los 80 euros que pretendían obtener de todos los clientes. Hay en torno a 90.000 afectados en el país. Estas empresas recurren a compañías de recobro además para hostigar hasta que los afectados acaban pagando, únicamente para que no se les moleste más”, explica.

A partir de que se le inscribiera en un registro de morosos, Galán comenzó a recibir continuas llamadas y mensajes tanto a su teléfono como al de su hija menor de edad. “Mi objetivo era que me dejaran de llamar. Lo primero que hice fue una reclamación en el Ministerio de Industria. Mucha gente no sabe que esa acción se puede hacer y acuden a asociaciones de consumidores. Hay mucho desconocimiento en este país”.

Paralelamente, interpuso una denuncia de acoso y estafa en el Juzgado de Instrucción nº 1 de Valencia, que le dio la razón. Sin embargo, el acoso telefónico no cesó y solicitó la prohibición de llamadas a la Audiencia Provincial. “Ante la imposición de una medida cautelar, que en caso de incumplimiento acarreaba pena de cárcel, automáticamente las llamadas pararon”, explica.

Una de las conclusiones del manual, a su parecer, es que luchar merece la pena. “Pero hay que saber pelearlo e informarse es fundamental para conseguir ganar”, agrega.

El letrado ahora ha abierto otra pelea y es conseguir que se incluyan las llamadas de compañías telefónicas como delitos que cometen las empresas. “Son mucho más importantes que otras porque, no solo se apoderan de tu dinero, sino que manchan tu honor, al incluirte en un registro de deudores”, afirma.

Galán agrega que en un informe emitido por la Fiscalía en 2016 sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas en cuanto a determinados delitos no se encuentra el de acoso de este tipo. “Por eso los fiscales no ejercen la acusación”.

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